Ayudan a niños de zonas vulnerables de Ecuador a tener un mejor futuro

Ayudan a niños de zonas vulnerables de Ecuador a tener un mejor futuro

11-06-2019
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La isla Trinitaria es uno de los sectores vulnerables de la ciudad de Guayaquil. Un territorio en el que la necesidad es notoria y es ahí en donde se ha asentado una fundación cuyo propósito es ayudar a los más pequeños de la zona a forjar un futuro con valores y probabilidades de salir adelante.

Mercy’s Hands tiene más de 7 años trabajando con los más jóvenes del sector. Manteniéndolos alejados de las drogas, impartiendo no solo la palabra de Dios sino también clases sobre distintas temáticas que puedan ayudarlos a reforzar su nivel de educación.

Es una labor completa, que no ha sido nada fácil pero que desde el inicio fue el sueño de una joven ecuatoriana que, sin nada, pero con mucha fe se lanzó a trabajar por los demás.

“Muchas veces me dijeron: ‘¿Qué haces aquí?, te vamos a robar’ y Dios me dijo: ‘No estás sola’. Entonces, dije: ‘Ok lo voy a hacer Señor, acompáñame, ayúdame’. Desde ahí créeme que he visto la misericordia de Dios. Luego de esto pudimos bendecir muchas casas, muchas familias”, dijo Amy Yael Villafuerte, fundadora de Mercy’s Hands.

Los niños que llegan a esta pequeña instalación son de distintas edades, no solo ellos, sino también sus padres escuchan la palabra de Dios. Además, aprenden de distintos temas que los ayudarán en el día a día.

Los voluntarios dentro de la fundación son jóvenes, profesionales que dedican sus momentos libres a ayudar al prójimo.

Hay días en los que tienen visitas médicas, cuidan la salud no solo de los niños de la fundación sino también de la gente del sector. Los cultos y charlas sobre el uso de drogas y temáticas como estas están a la orden del día.

“Yo me encargo de realizar un nexo entre las universidades y la fundación. Los chicos en todas las universidades deben hacer pasantías laborales, entonces tratamos de enganchar a los chicos para que les hagan refuerzo escolar en muchísimas materias, desde lenguaje, matemáticas e inglés por ejemplo”, comenta Karen Jaramillo, voluntaria en Mercy’s Hands.

Pero el trabajo no es solo local, ellos arman grupos y visitan sectores vulnerables en otras ciudades e incluso provincias

“El trabajo realmente ha sido desconectar a los niños de un medio completamente tóxico y maligno para su crecimiento. Es darles a ellos herramientas, capacidad de soñar, darles una capacidad de saber que hay algo más allá que lo que ellos tienen todos los días en su medio”, indica Daniela Salas, doctora voluntaria en Mercy’s Hands.

Actualmente siguen creciendo. Tienen una campaña con la fundación Protect Me, por medio de la cual desean hablarles a los menores sobre lo importante que es cuidar su cuerpo y es una forma de prevenir posibles abusos.

Gracias al trabajo de la fundación y de la comunidad, el sector ha evolucionado, ahora incluso cuentan con una cancha para actividades para los niños. Pero el trabajo que queda por delante es mucho.

Sin embargo, este equipo está comprometido a hacer más digna y fácil la vida de los niños que viven cerca y sobre todo están firmes en su labor y a compartir más de Dios con ellos.