Jóvenes llevan el mensaje de Jesús a autobuses en Costa Rica

Jóvenes llevan el mensaje de Jesús a autobuses en Costa Rica

04-27-2026
Jóvenes llevan el mensaje de Jesús a autobuses en Costa Rica

En medio del trajín cotidiano del transporte público en San José, Costa Rica, un grupo de jóvenes ha decidido convertir los autobuses en espacios de encuentro con Dios. Con valentía y convicción, se levantan entre los pasajeros para compartir un mensaje de fe que, aseguran, nace directamente de su relación con Cristo.

Daniela Céspedes, de 21 años, es una de las protagonistas de esta iniciativa. Cada semana elige una ruta distinta, pide permiso al conductor y, si le es concedido, se dirige a los pasajeros con un mensaje claro: “Nunca va a ser tarde para volver a Cristo”. Su intervención no es improvisada. Cuenta que primero busca la guía de Dios en su corazón para tener la certeza de que lo que compartirá proviene de Él.

“Créanme que cada palabra que va a salir de mi corazón no viene de mí, viene de parte de Dios”, expresa al iniciar sus mensajes. En sus palabras recuerda a quienes la escuchan que Jesús está vivo y que su sacrificio en la cruz sigue siendo una fuente de salvación para todos.

El camino hacia este ministerio no fue sencillo. Daniela relata que atravesó momentos difíciles marcados por miedos, inseguridades y una profunda búsqueda de propósito. Fue durante un viaje en autobús cuando sintió el llamado a predicar, una idea que inicialmente rechazó por temor al qué dirán. Sin embargo, una confirmación inesperada a través de una amiga la impulsó a dar el paso de fe.

Desde entonces, junto a otros jóvenes, ha mantenido esta labor por más de un año. Actualmente, cerca de diez personas se han sumado a esta iniciativa, llevando el mensaje del evangelio tanto a multitudes como a conversaciones individuales dentro del transporte público.

Rider Aguirre es otro de los jóvenes que participa en esta misión. Describe la experiencia como transformadora, especialmente al ver la reacción de las personas. “Uno se siente feliz, se siente alegre”, comenta, destacando que muchas veces las palabras compartidas se convierten en consuelo para quienes atraviesan momentos difíciles.

El respaldo familiar también ha sido clave. En el caso de Daniela, sus padres se sienten agradecidos con Dios al ver la transformación en la vida de su hija. Ella misma reconoce que años atrás vivía con tristeza y vacíos emocionales, pese a haber crecido en un hogar cristiano. “Solo Jesús puede llenar esas heridas”, afirma, dando testimonio del cambio que ha experimentado.

Más allá de los resultados visibles, estos jóvenes aseguran que su motivación principal es compartir el amor de Dios. En cada intervención, buscan sembrar esperanza en medio de la rutina, recordando a los pasajeros que no están solos.

Así, en los pasillos de un autobús cualquiera, donde normalmente reinan el silencio o la prisa, hoy también se escuchan palabras de fe que invitan a creer, a sanar y a comenzar de nuevo.