El Pastor colombiano Miguel Arrázola denuncia amenazas de muerte contra su familia e iglesia

El Pastor colombiano Miguel Arrázola denuncia amenazas de muerte contra su familia e iglesia

06-18-2026
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COLOMBIA – En un video publicado en sus redes sociales bajo el título "¡No quemarán nuestra fe!", el pastor Miguel Arrázola de la iglesia Río de Vida denunció haber recibido en las últimas 48 horas una nueva amenaza de muerte, esta vez dirigida no solo contra él sino también contra sus hijos y su congregación.

"Quiero hablarles desde un lugar diferente, no solamente como pastor. Les hablo ni como líder, ni desde una plataforma o púlpito. Como pueden ver, hoy les quiero hablar a todos como esposo, como padre y como hijo", abrió Arrázola, marcando desde el inicio el tono personal y vulnerable de su mensaje.

No es la primera vez que Arrázola y su familia son blanco de violencia. En diciembre del año pasado, cuando su posición pública se hizo conocida, recibió un panfleto con un mensaje directo: "¡Cállate! Callamos para siempre." Meses después, su esposa fue agredida físicamente durante un culto. Y cuatro meses más tarde, su hijo mayor Miguel sufrió un ataque violento que le provocó un trauma craneoencefálico. "Tres meses hospitalizado", relató el pastor.

El episodio más reciente ocurrió el 17 de mayo, cuando una persona de comportamiento sospechoso ingresó al templo durante el servicio. El equipo de seguridad activó los protocolos establecidos y alertó a las autoridades. Según Arrázola, la policía confirmó que se trataba de un plan de inteligencia para hacerles daño. "Hoy esa amenaza me llega a mi correo confirmando la seriedad de lo que venían tramando aquel día", dijo.

El contenido del mensaje más reciente fue explícito: "Si no queda Cepeda, nos incendian la iglesia, me matan a mis hijos." El pastor lo describió sin rodeos: "¿En qué mente pervertida puede caber el matar a los hijos de un pastor, simplemente porque pensamos distinto?"

Firmes a pesar del miedo

Lejos de anunciar un retroceso, Arrázola respondió con determinación: "Vamos a seguir firmes por la Biblia, firmes por la fe, firmes por la Iglesia. No nos van a acobardar, más aún, nos van a dar fuerza y Dios nos va a dar fuerzas para seguir adelante."

Y fue directo sobre lo que está en juego: "Mis hermanos, hoy más que nunca usted no entiende que esta no es una batalla política. Esto es una batalla espiritual."

En el mensaje que acompañó el video en redes sociales escribió: "Podrán intentar sembrar miedo, pero no lograrán quebrar nuestra fe ni detener el propósito que Él ha puesto en nuestras vidas. Nuestra misión no cambia por las amenazas; al contrario, se fortalece en medio de la adversidad. No nos rendiremos. No retrocederemos. No quemarán nuestra fe."

Y cerró con un llamado directo a la iglesia: "Les pido a todos el cuerpo de Cristo en general, que ore por nosotros, por favor."

Un precedente que nadie puede ignorar

En Colombia, las amenazas contra figuras públicas no siempre quedan en palabras. El caso del senador y precandidato presidencial Miguel Uribe Turbay lo dejó claro de manera trágica: fue atacado el 7 de junio de 2025 durante un acto de campaña en Bogotá, cuando un menor de 15 años le disparó en tres ocasiones — dos tiros en la cabeza y uno en la pierna. Falleció el 11 de agosto de ese mismo año. 

La Conferencia Episcopal de Colombia expresó su solidaridad con la familia del senador y pidió que el crimen "no quede impune", mientras ofrecía su servicio pastoral para que "el anhelo de un país reconciliado y en armonía se alcance con la contribución y los esfuerzos de todos."

Ese contexto hace que las amenazas contra el pastor Arrázola no puedan ser leídas como simples actos de intimidación. En Colombia, las palabras de odio tienen historia de convertirse en hechos. La oración del cuerpo de Cristo por quienes están en la primera línea no es retórica — es una necesidad urgente.