La Copa Mundial de la FIFA 2026 no solo atraerá a millones de aficionados de diferentes naciones, sino que también se convertirá en una oportunidad para que ministerios cristianos lleven el mensaje del Evangelio a personas de diversas culturas y contextos.
Uno de estos esfuerzos será encabezado por el pastor Eli Zavala, quien lidera una congregación en Tucson, Arizona, y ha desarrollado durante años un ministerio cercano a futbolistas de la Liga MX y de la MLS. A partir de esa experiencia surgió la visión de realizar una jornada evangelística en el marco del Mundial.
La actividad está programada para el 20 de junio en Monterrey, previo al encuentro entre las selecciones de Japón y Túnez. Según explicó Zavala, la elección de este partido responde a factores estratégicos relacionados con la organización y logística del proyecto misionero.
Aunque existe el deseo de participar en más encuentros mundialistas, los organizadores han decidido concentrar sus esfuerzos en una sola jornada. El objetivo es desarrollar una actividad bien estructurada que permita servir como modelo para futuras iniciativas de alcance evangelístico en eventos deportivos internacionales.
Los promotores del proyecto esperan reunir aproximadamente a 100 voluntarios provenientes de distintas ciudades de México, Estados Unidos e incluso España. La diversidad de participantes busca reflejar el carácter internacional de la misión y facilitar el acercamiento a visitantes de diferentes nacionalidades.
La jornada también contará con la colaboración de exseleccionados mexicanos que participaron en Copas del Mundo. De acuerdo con Zavala, estos exfutbolistas formarán parte del equipo evangelístico, aportando su experiencia y testimonio para conectar con aficionados y asistentes al evento.
Más allá de una actividad puntual, los organizadores consideran que el Mundial 2026 puede convertirse en el punto de partida para un movimiento evangelístico de alcance global. La visión contempla desarrollar acciones similares en futuros eventos deportivos internacionales, aprovechando estos espacios para compartir la fe cristiana con personas de todas las naciones.
Mientras el mundo se prepara para celebrar el fútbol, este grupo de creyentes ve en el torneo una oportunidad para sembrar esperanza, fortalecer la unidad entre cristianos de distintos países y proclamar el mensaje de Jesucristo en medio de una de las mayores concentraciones humanas del planeta.

