La canción surge desde lo más íntimo del corazón, convirtiéndose en una oración que refleja el clamor de una generación que anhela experimentar la manifestación de la presencia de Dios.
La iniciativa, nacida de una carga espiritual en su juventud, hoy transforma vidas al combinar ayuda humanitaria con el mensaje de Jesucristo en aldeas necesitadas